Refugio

Estaba llegando muy tarde a casa; unos días por culpa del trabajo, otros por culpa de la jefa, algunos por culpa del tráfico, …

De repente descubrió que cada día lograba que le sucedieran cosas con el fin de demorar llegar a casa tanto como le fuese posible.

Se dio cuenta de que no quería llegar donde no quería estar y que se justificaba buscando culpables en lugar de responsabilizarse de su situación.

El trabajo se había convertido en un refugio donde pasar más horas de las necesarias, pues había acabado siendo la opción menos mala.

Y tú, ¿cuánto tiempo quieres seguir justificando una evasión porque no te apetece vivir una obligación?

 

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1 comentario
  1. María Angélica Britos de Palleja
    María Angélica Britos de Palleja Dice:

    Es así, comparto mi experiencia.
    Decidí ser Coach y estudiar en CEFOC, hace tiempo que lo elegí luego de ver otros sitios.
    Para poder materializarlo el medio que puedo ver hasta ahora es vender mi casa y viajar a España. En dos años aún no he podido venderla para dar lo que para mi es ‘el gran salto’.
    En ese tiempo he crecido, me he movido haciendo cambios, pero no el cambio radical que espero. Me pregunto en qué me estoy saboteando, o si tan solo es el proceso normal de transformación que lleva su tiempo?

    Responder

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